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Conoce la conmovedora historia de Lin Ching Lan, nunca escuchó la música, pero aprendió a sentirla

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Todos tenemos sueños en la vida y resultan ser nuestro motor para levantarnos día a día, pero en algunos casos parece que hay algo superior que quiere sabotearnos ya que no contamos con los recursos necesarios para hacerlos realidad, peor aún si se trata de alguna capacidad física, es el caso de la bailarina profesional Lin Ching Lan.

Lin siempre soñó con poder ser bailarina profesional, pero debido a que presentaba una discapacidad auditiva severa siempre le dijeron que eso no iba a ser posible. Sin embargo, su determinación y disciplina la llevaron a realizar sus sueños y llegar muy lejos.

Pudieron rechazarla de muchas escuelas de danza y con esto romperle el corazón, pero en un momento de debilidad Lin se preguntó a ella misma; “El hecho de que no puedo escuchar ¿significa que no puedo bailar?” … fue cuando descubrió que Dios al cerrar una puerta, en algún lugar abre una ventana, así es como empezó a desarrollar su sentido del tacto. A través del piso de madera empezó a percibir las vibraciones que producía la música, con mucha práctica, paciencia y perseverancia logró ser precisa con sus movimientos al ritmo de las canciones.

Lin Ching Lan después de años de entrenamiento ha obtenido distintos premios en Olimpiadas para sordos de Taipei, otro logro que ha conseguido la bailarina es ganarse el papel principal en una película taiwanesa y poder fundar la primera compañía de danza para bailarines con discapacidad auditiva en Taiwán.

Lin nos da una gran lección de vida, no importa la infinidad de “No” que puedas recibir cuando tu corazón tiene un gran sí. Evidentemente nada es imposible para aquel que sabe lo que quiere, tener una fuerza interna para soportar la tormenta es esencial.